Todos conocemos hoy en día un conocido, amigo, familiar con cáncer. Lo tenemos muy presente, pero nunca pensamos que nos puede ocurrir a nosotros, hasta que un día, por chequeo, por diversos síntomas me encuentro mal, o me noto un bulto y decido acudir al médico, ese día el doctor de atención primaria te manda hacer pruebas para asegurarnos de que todo está bien.

Pasados unos días, semanas, acudimos a recoger los resultados de dichas pruebas, y ahí vemos a nuestro doctor con cara seria, que te tiene que comunicar que tienes cáncer. En ese momento tu corazón se encoge, te paralizas, te quedas en estado de shock, no sabes como reaccionar ni cómo asimilar dicha noticia. Lo primero de todo, cuando nos comunican que tenemos cáncer, nos viene siempre la misma pregunta: ¿me voy a morir?

Qué ocurre cuándo te dicen que tienes cáncer

consulta enfermedad cancer

Nadie está preparado para recibir este tipo de noticias, y mucho menos, en un principio asimilarlas, digerirlas. Sientes que es injusto, y tendemos a pensar que “es imposible que me pueda ocurrir esto a mí”, pensamos que estas cosas, sólo les ocurre a los demás. Pero ocurre, y esas personas que pasan por esto, son igual que la persona a la que se lo acaban de diagnosticar. Un día sin esperarlo, nos convertimos en el “protagonista” de la temida enfermedad: cáncer.

Muchas personas les cuesta asimilar que esa noticia, pueda ser verdad, les cuesta creerlo. En ese momento, en ocasiones, no son capaces de tomar decisiones, se sienten bloqueados, y no saben realmente qué hacer. A partir de ese momento, empiezan a surgir los miedos, la desolación, el temor a la muerte, el no poder continuar con la vida que tenías hasta ahora. Tras la pregunta sin respuesta: ¿por qué a mí?, que muchos se plantean, te lleva a un estado de frustración, porque en ese momento, no entiendes el por qué de en este momento, por qué tengo tan mala suerte, por qué….demasiadas preguntas para esa incertidumbre que se siente.

A pesar de ello, es posible vivir con un bienestar a nivel personal, familiar o laboral, durante y después de la enfermedad, aunque se necesita tiempo para habituarse y adaptarse a la nueva situación. Siendo fundamental, adoptar desde un principio, una buena actitud de afrontamiento, ante esta situación. Cada persona, lleva la enfermedad y sus tratamientos de manera diferente, dado que a veces el estado emocional es variante.

Reacciones emocionales cuando te dicen que tienes cáncer

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Algunas de las reacciones emocionales más frecuentes que suelen experimentar las personas que atraviesan dicha enfermedad son:

1. Miedo

Surge de asociar el “cáncer” a una muerte inevitable, al dolor, el sufrimiento…y que no se puede hacer nada ante ello. Pero esto no es así, tenemos una percepción de la enfermedad totalmente falsa. En la mayoría de los casos, los tratamientos permiten superar la enfermedad, aliviar el dolor, el sufrimiento o mejorar el bienestar durante el proceso de enfermedad. Siempre, en cualquiera de los casos, se puede hacer algo. Ante ello, aparecen muchos temores, y una forma de poder superarlos, es exponiéndose ante ellos, hablando de lo que se tiene miedo.

2. Negación

Aparece cuando recibimos “malas noticias”, y no reconocemos la enfermedad, y pasamos a evitar o no querer a hablar sobre ella. Es una reacción normal, cuando se recibe una información de este calibre. Para ello, es conveniente, ser consciente de esos miedos comunicándolos, y poco a poco ir asimilando la enfermedad, ganando seguridad y confianza, llegando a ser partícipe en la toma de decisiones.

3. Incertidumbre

Cuando tenemos dudas o inseguridad de no saber que va a pasar con nuestro pronóstico, los resultados de las pruebas, las posibles recaídas (síndrome de Damocles), en la que suelen aparecer constantes preocupaciones y pensamientos negativos, y ello hace que los niveles de ansiedad aumenten, y dificulten la vida personal, laboral y social, pero sobre todo la comunicación con los demás, que provoca un gran malestar. Ante ello, es importante resolver las dudas que tengamos, preguntar y pedir información, acerca de todas esas dudas.

4. Tristeza/Depresión:

Surge de pensamientos negativos tales como: “qué mala suerte tengo”, “no me siento útil”, “me avergüenza que me vean así”… El centrarnos en las quejas sobre no poder hacer las mismas cosas que nos gustaban hacer, y que hacíamos antes, nos limitan, nos llevan a un estado de tristeza, y empieza a disminuir nuestra autoestima. Para ello, es necesario buscar apoyo en familiares y amigos, buscar actividades, que estén a nuestro alcance, que nos hagan sentir bien, y aprender a controlar esos pensamientos negativos.

5. Rabia/Ira

Tras la incredulidad de la enfermedad, y la aparición de las preguntas sin respuesta que nos solemos hacer de “por qué…”, aumenta nuestro estado de frustración y ansiedad, que nos llevan a reaccionar con rabia o ira (como forma de deshago y control de la situación), y en ocasiones solemos tenerlas hacia los demás (familiares, amistades…), y ello, lleva a sentirnos mal o alejarnos de ellos. La mejor manera de controlar la situación, es a través de la información y ser partícipe en la toma de decisiones, transmitir nuestras necesidades, y disminuir la ansiedad, a través de técnicas de relajación.

6. Pérdida de control/dependencia de los demás

Cuando aparece la enfermedad, uno se puede sentir agobiado con la nueva situación, de que no puede hacer nada y que depende del cuidado de los demás, y dejamos las responsabilidades y decisiones en los otros. Es efectivo, desde un primer momento aceptar la ayuda (ofrecida por los demás), y transmitir y comunicar tanto a familiares, amigos o personal sanitario, lo que queremos y lo que no, el papel que queremos desempeñar, y sentirnos mejor, ya que siempre hay algo que los demás o nosotros mismos podemos hacer para obtener ese bienestar.

7. Culpabilidad:

De nada sirve “machacarnos” en qué es lo que tendría que haber hecho para evitarlo, y centrar nuestra atención en algo que no se puede cambiar. Dado que el cáncer, aparece por diversas causas. Nadie es culpable de dicha enfermedad.  Muchas veces nos sentimos una carga para los demás, y sentimos que cambiamos o interrumpimos la vida de los otros. Tenemos que centrarnos en el presente y compartir lo que sentimos con nuestros familiares, explicándoles también, qué tipo de ayuda necesitamos, para conseguir un bienestar tanto para nosotros mismos, como para nuestros familiares (que en ocasiones no saben como ayudar).

8. Aislamiento:

Tendemos a alejarnos de los demás, por evitar preocupar a nuestros seres queridos, o pensar que no nos puedan comprender, y no querer que nos vean mal y preocupados, tendemos a veces, a ocultar la información por todo ello. Es beneficioso, que marquemos nosotros “los tempos”, elegir el momento que consideremos adecuado para hablar de ello con nuestros familiares, de que se quiere hablar, pedir respeto por los momentos en los que necesitemos estar solos (intimidad)…

9. Sentirte señalado

En ocasiones, puede existir la posibilidad de que haya personas (como compañeros del trabajo, amigos..) que tengan dudas sobre si nos podremos incorporar de nuevo al trabajo, o evitan hablar con nosotros, por no meter “la pata”, o evitan simplemente no ocasionarnos daño al preguntarnos algo, que nos pueda molestar sobre la enfermedad, o hasta el punto de que tengan creencias erróneas, de si el cáncer es contagioso. En estas situaciones, lo mejor es hablar y aclarar las dudas que tengan los demás sobre nosotros, y hacerles saber, cuándo queremos o no hablar sobre ello, y no dar explicaciones a quién no queremos.

10. Positivismo:

En algunas ocasiones, las personas, se adaptan de manera positiva a situaciones de adversidad, y encuentran en la enfermedad una oportunidad, para adquirir una nueva escala de valores, dando prioridad a una serie de factores, que a lo mejor antes, no daban tanto sentido a su vida, y eliminar preocupaciones, que podían “amargarles” su vida, sin que eso fuera realmente importante, y comienzan a apreciar el valor de las “pequeñas cosas” y disfrutar de ellas. (El amanecer de un nuevo día, dar un paseo con un ser querido, hablar con una amistad…)

La comunicación es difícil, pero la falta de comunicación lo dificulta más

Qué puedes hacer para hacerle frente al cáncer

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Cada persona afronta la enfermedad de manera diferente, centrándose, o bien, en el problema, de cómo afrontar el cáncer y los cambios que ello conlleva, o en las emociones, de cómo controlar las emociones y estados afectivos, disfrutando del máximo bienestar posible.

1. Estrategias para afrondar la enfermedad

Hay dos tipos de estrategias, que las personas suelen utilizar:

  1. Activas: Búsqueda de información, mejores tratamientos….Este tipo de estrategias, a medio y largo plazo suelen ser más positivas.
  2. Pasivas: Evitan informaciones que producen ansiedad, buscan la distracción, encomiendan las decisiones en otras personas. Estas estrategias, en cambio, pueden ser positivas a corto plazo, pero, en muchas ocasiones, impiden la resolución de problemas, la aceptación de la situación, y a largo plazo, dificulta la adaptación.

2. Consejos útiles para hacer frente a la enfermedad

  • Pedir información y decidir sobre los aspectos médicos.
  • Tomar decisiones y prepararse para los tratamientos médicos.
  • Realizar actividades gratificantes.
  • Buscar apoyo en diversas tareas (limpieza del hogar, preparación de la comida, acompañamiento al hospital, llevar a los niños al colegio…).
  • Buscar apoyo en tu entorno.
  • Desahogarse emocionalmente.
  • Emplear técnicas de relajación.
  • Adoptar estilos de vida saludables.
  • Aprender a pensar de forma positiva y realista.
Cuando vamos a la consulta y nos dicen que tenemos cáncer
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